Pedir un aumento de sueldo no suele ser el plan favorito de nadie. Sabes que tienes que hacerlo, lo llevas semanas pensando… y aun así lo vas dejando. Porque no es solo dinero. Es la conversación. El momento incómodo. El “¿y si me dicen que no?”.
La buena noticia es que negociar un aumento no va de ser agresivo ni de soltar un discurso épico. Va de entender cómo funciona una negociación y de entrar a esa conversación con algo más que ganas. Cuando sabes cómo se estructura este tipo de conversaciones, dejas de improvisar y empiezas a jugar con criterio.
Vamos paso a paso.
Antes de pedir más dinero, aclara esto (aunque no te apetezca)
Primer golpe de realidad: pedir un aumento no va de justicia.
No va de «me lo merezco», ni de “llevo aquí muchos años”, ni de “mi compañero cobra más”. Todo eso puede ser verdad… y aun así no servirte de mucho.
Negociar un sueldo va de intereses.
Los tuyos y los de la empresa.
Y esto es clave: negociar no es un talento con el que se nace, es una habilidad que se entrena. Cuanto mejor entiendes cómo piensa la otra parte, más fácil resulta plantear la conversación sin tensión ni dramatismos.
Antes de abrir la boca, pregúntate:
- ¿Qué le interesa ahora mismo a mi jefe o a la empresa?
- ¿Qué problema ayudo a resolver yo?
- ¿Qué pasaría si mañana no estuviera?
Si no sabes responder a eso, la conversación empieza torcida.
El error más común al negociar un aumento de sueldo
El fallo número uno es improvisar la conversación.
La escena se repite:
“Oye, quería comentarte una cosa… bueno, es que he estado pensando que quizá podríamos hablar de mi salario…”
Y ahí empieza el desastre.
No porque la idea sea mala, sino porque el planteamiento es débil.
Cuando entras así:
- No marcas el terreno
- No controlas el ritmo
- Dejas toda la iniciativa al otro
Negociar no es soltar lo que llevas dentro. Es plantear bien el marco de la conversación. Entender los distintos tipos de negociación te ayuda a saber cuándo conviene apretar, cuándo escuchar y cuándo dejar la puerta abierta para más adelante.
Qué preparar antes de sentarte a hablar de dinero
No hace falta montar un dossier de 40 páginas. Pero sí tener claras tres cosas.
1. Qué aportas
No es una lista de tareas. Es impacto.
- Responsabilidades que antes no tenías
- Problemas que ahora pasan por ti
- Decisiones en las que ya cuentas
Si no lo puedes explicar en dos minutos, revísalo.
2. Qué necesita la empresa ahora
Aquí es donde muchos fallan.
Tu aumento no vive en una burbuja.
- ¿La empresa está creciendo?
- ¿Hay presión por resultados?
- ¿Tu área es clave en este momento?
Cuanto más conectes tu petición con eso, mejor.
3. Hasta dónde estás dispuesto a llegar
Negociar también es saber:
- Qué mínimo aceptarías
- Qué alternativas te valen
- Qué harías si te dicen que no
Ir “a ver qué pasa” suele acabar en nada.
Cómo plantear la conversación (qué decir y qué no)
No se trata de memorizar frases mágicas, pero sí de cómo arrancas.
Un buen inicio:
“Quería hablar contigo sobre mi evolución en el equipo y ver si tiene sentido revisar mis condiciones.”
Un mal inicio:
“Es que con la que está cayendo, todo está muy caro…”
Habla de trabajo, de contexto y de futuro.
No de que el alquiler ha subido (eso ya lo sabe todo el mundo).
Este tipo de conversaciones no van de discursos brillantes, sino de comunicación profesional: decir lo justo, en el momento adecuado y sin rodeos innecesarios.
El tono importa más que el discurso
- Tranquilo
- Directo
- Sin disculparte por pedir
No estás pidiendo un favor. Estás abriendo una negociación.
Qué hacer si te dicen que no
Te pueden decir que no. Pasa.
Y no significa que hayas perdido.
La diferencia está en qué haces después.
Mal movimiento:
- Callarte
- Ponerte a la defensiva
- Cerrar la conversación con un “vale, nada”
Buen movimiento:
- Preguntar qué tendría que pasar para que sí
- Acordar una revisión más adelante
- Concretar objetivos y plazos
Un “no ahora” bien trabajado vale más que un “sí” mal cerrado.
Negociar tu sueldo no es un favor, es una habilidad
Nadie te va a regalar un aumento por intuición divina.
Si no lo pones encima de la mesa, no existe.
Negociar no va de imponerse ni de generar tensión. Va de saber:
- Prepararte
- Leer a la otra parte
- Defender tus intereses sin quemar puentes
En Accen Inter trabajamos la negociación desde ese punto: real, práctica y sin teatro. Porque estas conversaciones no se ganan con frases bonitas, sino con criterio y cabeza fría.
Si quieres dejar de improvisar cuando toca hablar de dinero, aprender a negociar bien es una de las mejores decisiones que puedes tomar.








